¿Te has preguntado alguna vez por qué los perros son capaces de oler cosas que no imaginas?
La respuesta reside básicamente en que ellos, a diferencia de nosotros, los humanos, poseen una membrana olfativa mucho mayor que la nuestra (2000 cm2 frente a 165 cm2). Los canes conocen olores que nosotros no sabemos ni que existen. Dentro de un plato de comida, son capaces de discriminar uno a uno sus ingredientes.

Además, su trufa (húmeda) actúa como cinta adhesiva, captando todas y cada una de las moléculas que le rodean con un simple "olisqueo".

Y sin con todo esto no era suficiente, también cuentan con capacidad para almacenar en su memoria los olores. De esta manera siempre saben con quién están, donde, a qué distancia están de algo o alguien, etc.